Reseña
Mientras el nacionalismo, la progresía y gran parte de la sociedad
española se acomodaban con placer en los avances en materia de bienestar
que la democracia proporcionaba, la vida de multitud de ciudadanos quedaba
marcada de manera indeleble por el ataque tan injustificado como salvaje
del terrorismo de ETA. Bajo una preciosa alfombra de moderno diseño se
ocultaba la vergüenza de unas actitudes poco contundentes con el
terrorismo y permisivas con el nacionalismo.
La vida de un colectivo importante de españoles discurrió bajo coordenadas
de sufrimiento, sentimiento de culpa, silencio y miedo ante la mirada
impasible de sus conciudadanos.
Dirigidas únicamente por el vector de la supervivencia, las trayectorias
vitales de todas estas personas han permanecido congeladas, inertes, a la
espera de ser recuperadas para las nuevas generaciones.
Los años 80 acumulan un sinfín de historias relacionadas
con la situación humanitaria de este colectivo de personas que se iba
encuadrando en el de víctimas del terrorismo. Los relatos de veinte de
ellas constituyen el contenido de este
libro. Son éstas:
Francisco Rey y Mª Ángeles Martínez. Padres de Mª Ángeles Rey
Martínez, estudiante, asesinada el 13 de septiembre de 1974
en el atentado de la calle Correo de Madrid.
Antonio Llanos. Hermano de Manuel Llanos Gancedo, camarero,
asesinado el 13 de septiembre de 1974 en el atentado de la calle Correo de
Madrid.
Víctor Legorburu. Hijo de Víctor Legorburu, alcalde de Galdakao,
asesinado 9 febrero de 1976 en Galdakao, Bizkaia.
Carmen Villar y José Rodríguez. Viuda e hijo de José Rodríguez de
Lama, guardia Civil, asesinado el 11 de noviembre de 1978 en Urretxu,
Gipuzkoa.
Mª Mar Negro. Hija de Alberto Negro, trabajador de la central nuclear
de Lemóniz, asesinado el 17 de marzo de 1978 en Lemoniz, Bizkaia.
Carmen Borrajo. Hija de Sergio Borrajo Palacín, teniente Coronel
del Ejército, asesinado el 14 de febrero de 1979 en Vitoria, Álava.
Rafael Carriegas. Hijo de Modesto Carriegas, director de banco,
asesinado el 13 de septiembre de 1979 en Baracaldo, Bizkaia.
Ana María Vidal Abarca. Viuda de Jesús Velasco, jefe del Cuerpo
de Miñones de la Diputación de Álava, asesinado el 10 de enero de 1980 en
Vitoria, Álava.
Ángel Altuna. Hijo de Basilio Altuna, policía nacional, asesinado el 6
de septiembre de 1980 en Erentxun, Álava.
Rosario Zabala. Viuda de Vicente Zorita Alonso, candidato de
Alianza Popular, asesinado el 14 de noviembre de 1980 en Santurtzi,
Bizkaia.
Irene Cuesta. Hija de Enrique Cuesta, delegado de Telefónica en
Gipuzkoa, asesinado el 26 de marzo de 1982 en San Sebastián, Gipuzkoa.
María Uceda. Hija de César Uceda, militar y empresario, asesinado el
21 de octubre de 1982 en Bilbao, Bizkaia.
Mª Victoria Vidaur. Viuda de Alberto López Jaureguizar, candidato de
Alianza Popular, asesinado el 16 de julio de 1982 en Algorta, Bizkaia.
Mª Ángeles Alonso. Viuda de Alberto Martín Barrios, militar capitán de
farmacia, secuestrado durante 14 días y asesinado el 18 de octubre 1983 en
Bilbao, Bizkaia.
María Rodríguez. Hija de Juan Rodríguez Rosales, policía municipal en
Lekeitio, asesinado el 25 de julio de 1984
en Lekeitio, Bizkaia.
Francisco Marañón García. Superviviente, chófer, herido en atentado el 29
julio de 1985 en Madrid.
Rosa Mª Peláez y José Vargas. Supervivientes, heridos en el atentado
de Hipercor el 19 junio de 1987 en Barcelona.
Cecilio Orcajo. Policía nacional, superviviente de varios
atentados, destinado en Vitoria entre 1974 y a 1997.
Ana Aizpiri. Hermana de Sebastián Aizpiri, empresario hostelero,
asesinado el 25 de mayo de 1988 en Elgoibar, Gipuzkoa.
Eva Pato. Viuda de José Santos Pico, policía nacional, exponente
del 'síndrome del norte', se suicidó el 14 de enero de 1994 en San
Sebastián, Gipuzkoa.
Noticia del acto
Un libro recoge los casos de una
veintena de víctimas de la banda para evitar «su olvido»
Los
cineastas y escritores Iñaki Arteta y Alfonso Galletero presentaron ayer
en Bilbao el libro 'Olvidados', que recoge los casos de una veintena de
víctimas de ETA. El trabajo, impulsado por la Fundación para la Libertad,
busca «mantener viva la memoria» de los damnificados por el terrorismo.
Los
cineastas y escritores Iñaki Arteta y Alfonso Galletero presentaron ayer
en Bilbao ante algo menos de un centenar de personas el libro 'Olvidados',
que recoge los casos de una veintena de víctimas de ETA y sus familiares.
El trabajo, impulsado por la Fundación para la Libertad, busca, según
explicaron los autores, «mantener viva la memoria» de los damnificados por
el terrorismo.
«La causa de las víctimas es una cuenta pendiente para esta sociedad,
sometidas a un evidente abandono», reconoció Arteta en un acto en el que
también intervinieron el portavoz de Aldaketa, Joseba Arregi, y el
presidente de la Fundación, Nicolás Redondo Terreros.
Para ello, reflejan en el libro las traumáticas experiencias de veinte
entrevistados, la gran mayoría personas poco conocidas que se vieron
afectadas de alguna manera por atentados en la década de los ochenta.
Entre ellos destacan los testimonios de la viuda del capitán de farmacia
Alberto Martín Barrios y de un policía alavés que sobrevivió a cuatro
atentados. El contenido está basado, asimismo, en el trabajo previo
realizado para el filme 'Trece entre mil'. «Ha sido una labor paralela a
las películas que hemos hecho en estos últimos 10 ó 12 años. Es un empeño
personal, por conocer una parte de nuestra historia».
EL CORREO, 25/5/2006
Fotografías
del acto




Una entrevista con Iñaki Arteta
"A las
víctimas se les da en la negociación un papel sin texto"
Iñaki
Arteta, fotógrafo, cineasta y escritor, que ayer presentó en Bilbao, junto
a Alfonso Galletero, el libro Olvidados, afirma que "todos los ciudadanos
somos culpables del abandono en que han vivido las víctimas" y "que los
terroristas pidan perdón es imprescindible, y es humano esperarlo".
Iñaki Arteta (Bilbao, 1959)
fotógrafo y director de cine, presentó ayer en la capital vizcaína su
primer libro, Olvidados (Adhara), que ha escrito junto al profesor
universitario y guionista Alfonso Galletero. Siguiendo la misma senda
cinematográfica de denuncia del terrorismo y de rescate de la memoria de
las víctimas que mantiene Arteta desde hace años (Trece entre mil
es su último filme), el libro recoge las historias de veinte personas
afectadas por el terrorismo de ETA. Este sábado, Arteta recibirá en San
Sebastián el premio Covite, en su quinta edición, "por su actuación en
favor del recuerdo y apoyo de las víctimas".
Pregunta. ¿Por qué ahora un
libro en lugar de una película?
Respuesta. Es una faceta más
dentro de un mismo propósito, que es dar voz a aquellos que no la
tuvieron. He dirigido cine, pero también he escrito guiones, y ahora, el
libro. Pero no por ello me siento escritor. El volumen tiene unas
pretensiones testimoniales más que literarias.
P. ¿Las víctimas que hablan
ahora son las mismas que aparecieron en sus películas?
R. De las veinte, seis sí han
estado en las películas, pero la mayoría no. Todos los aquí reunidos
pertenecen a la década de los ochenta, e incluso aparece una persona que
padeció el terrorismo antes de la amnistía de 1977. En aquellos años la
acción terrorista era tan terrible... Y las víctimas, muy variadas, según
las distintas campañas que emprendía ETA: contra las fuerzas de seguridad,
ex alcaldes, jefes de policía, municipales o
chivatos.
P.
¿Han superado las víctimas
con los años su reticencia a aparecer en público, a ser reconocidas?
R. La referencia que yo tengo
es de hace seis años, cuando comencé a recoger sus testimonios. Y la
reticencia que he encontrado ahora es más o menos la misma. Sí es cierto
que en este caso el soporte literario da una mayor facilidad para el
anonimato, aunque se dé el nombre.
P.
¿Ha hecho el libro pensando
en que podría convertirse en otra película?
R.
Entre las víctimas del
terrorismo de ETA hay tantas historias, y tan pocas referencias en cine o
en literatura, que siempre se puede hacer un nuevo largometraje. Cada caso
de este libro podría tener por sí solo una película. Son historias
durísimas.
P. ¿Qué destacaría de estos
testimonios?
R.
El denominador común de
todas las víctimas tiene que ver con la bondad y con cierta calma. Cuentan
cosas terribles con paz interior. Y eso no tiene que ver con que se les
haya pagado con justicia, porque no ha sido así.
P. ¿Esa paz interior se debe
al tiempo transcurrido o es común también a las víctimas más recientes?
R. Éstas han heredado una
cierta cultura de las anteriores. No es que hayan hecho un grupo o una
piña, sino que han coincidido en aceptar el juego democrático y no buscar
venganza.
P.
En los ochenta, las
víctimas sufrieron en soledad.
R.
No era soledad, porque no
estaban solas, sino entre nosotros. Yo lo llamaría abandono. Vivían como
en una realidad paralela a la nuestra, a la del resto de la sociedad, que
seguía construyendo sus vidas sin detenerse por su sufrimiento.
P. Y no sólo las instituciones
son culpables de ese olvido.
R. No, todos los ciudadanos lo
somos en la misma medida: cineastas, políticos, periodistas y gente de a
pie. Hasta muy recientemente, la referencia a las víctimas generaba
incomodidad, rechazo. En cuanto al apoyo, institucional y social, las
víctimas de diez años a aquí lo han tenido más fácil.
P.
Usted realizó las
entrevistas antes de que ETA declarara el alto el fuego, ¿cree que las
historias o el modo de contarlas habría variado de realizarlas ahora?
R.
No, porque en las
entrevistas para las películas siempre hemos incluido la posibilidad de
que ETA dejara de matar y de que las víctimas tuvieran que ver en su mismo
pueblo a los asesinos en libertad.
P. ¿Qué temen las víctimas
ante la próxima negociación?
R. Que sólo se busque dar una
salida a los terroristas y que las víctimas pasen a un lugar secundario.
El escenario que se plantea actualmente es uno con actores privilegiados,
que son los terroristas, a los que se les eleva al papel de
interlocutores. Y a las víctimas se les da un papel sin texto. Y se les
pide que olviden ya; y eso que las víctimas ya han asumido que van a tener
que asimilar una gran cantidad de injusticias. Lo que hay que intentar es
que sean las menos posibles.
P.
¿Para las víctimas es
imprescindible que los asesinos pidan perdón?
R. Por supuesto que sí. Está
en el género humano pretender que el que ha hecho daño se arrepienta. En
esta negociación se está obviando que han hecho lo que han hecho. Desde el
punto de vista de las víctimas, es angustioso, desolador.
P. ¿Cómo cree que se recibirá
este libro en Euskadi?
R.
En el País Vasco vivimos en
una sociedad partida. Hay una parte que no se quiere enterar de mi
trabajo, pero hay otra parte de la sociedad ansiosa por ver cosas que
expresen lo que tiene que ver con sus posiciones morales.
EL PAÍS, 25/5/2006
* Aquí puedes leer otra entrevista reciente a Iñaki Arteta.
* Y aquí, más información sobre el director y su documental 'Trece entre mil'.
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