Nuestro árbol taladoMás información...
quiénes somosbuzón


Principal


Foro

Autores

Noticias

Opinión

Humor

Recomendado

MULTIMEDIA

ELECCIONES 2009


REVISTA DE PRENSA EXTRANJERA


ACTIVIDADES DE LA FUNDACIÓN:


VII Conciertos Homenaje a las Víctimas del Terrorismo
Las fotos de Madrid

Las fotos de Santander


La Fundación pide
el amparo de la
ONU contra ETA




La Fundación reclama en Naciones Unidas implicación contra el terrorismo


Presentación del libro 'El infierno vasco', de Iñaki Arteta
y Alfonso Galletero


Santiago González presenta
el libro 'Periodismo práctico', de Arcadi Espada


Emilio Guevara.
Acto 60 aniversario Declaración de los Derechos Humanos


Conferencia de Ruiz Soroa:
'La soberanía, una pasión inútil'


José Mª Segura presenta el seminario 'El Pacto Escolar'


Conferencia de Ángel de la Fuente: 'El Concierto Económico y la financiación autonómica'


Presentación del libro 'Historia de la Revolución Francesa'


Presentación del libro 'La furia
y el silencio. Asturias 1962',
de Jorge Martínez Reverte


Presentación del libro
'Siempre de vuestro lado',
de Alfredo Tamayo


Presentación del libro de Javier Mina 'Vidas paralelas'


Conferencia de Joseba Arregi: 'Una visión alternativa de la sociedad vasca'


Conferencia de Rogelio Alonso y Michael Gallagher: 'Diez años después del Acuerdo de Belfast'


Conferencia de Francesc de Carreras: 'El dilema del Estado de las autonomías'


Conferencia de J. Antonio García Amado: 'Metafísicas nacionales'


Conferencia de Carlos Monasterio: 'El laberinto de la Hacienda autonómica'


Conferencia de Andrés de Blas: 'Reforma estatutaria y reforma constitucional'


VI Conciertos Homenaje a las Víctimas del Terrorismo
Las fotos de Madrid

Las fotos de Logroño




Referéndum
de Ibarretxe

Plan Ibarretxe

Constitución Europea

Ilegalización Batasuna

Lenguaje nacionalista

Terrorismo

Víctimas

Testimonios

Integrismo islámico


Masacre de Madrid

Mario Onaindia

Sabino Arana

La libertad

Justicia

Lengua y nación

Educación

Universidad

El arte

Totalitarismo

Talleres

Enlaces

Ayuda






De derrota en derrota


Los piratas han humillado a la Armada española. Han humillado al gobierno de España. Y nos han puesto a todos ante el espejo: no somos nadie; hasta el último zarrapastroso con un viejo kalashnikov en bandolera puede ponernos de rodillas. No hay ninguna sorpresa: es la herencia corruptora de aquel 11 de marzo.


LA batalla del Alakrana está perdida. No hay misterio: cuando un Estado renuncia al ejercicio de la fuerza para defender su potestad, es que está ya por completo muerto y sólo queda esperar el desagradable espectáculo de su podredumbre. Sería menos trágico, si los Estados se agusanaran ellos solos. Pero esa gangrena suya acaba siempre por pagarse con la vida de los otros: de los pobres, incautos ciudadanos, presos en las fatales redes que todo Estado despliega. No pagan con su vida los políticos. Nunca. Los desbarres del Estado se pagan siempre con sangre inocente.

No hay sorpresa. Cuando un ministro del ejército proclama -lo hizo con asombrosa petulancia el primero de los de Zapatero- su disposición a ser matado antes que matar, todos sabíamos, sin un asomo de duda, lo que estaba diciendo: que prefería que nos matasen a nosotros antes que asumir el coste moral que va incluido en el cargo por el cual él cobraba. Un ciudadano pacifista es un ciudadano éticamente impecable: tanto cuanto el que no lo es. Un ministro de la guerra pacifista es un perfecto canalla, un tahúr de sangre ajena. Desde que el pacifista José Luis Rodríguez Zapatero llegó por sorpresa al poder tras aquel 11 de marzo de hace casi seis años, España no ha tenido más que ministros pacifistas de la guerra. Ninguno ha muerto, que yo sepa, en el altar de sus humanitarias convicciones. Murieron, eso sí, soldados a los cuales se había privado del privilegio primordial que define el oficio: el uso profesional de las armas. Murieron, sin que ni siquiera les cupiera el honor -que es base de la condición castrense- de morir en combate. ¿Cómo iban a morir como soldados, si estaban sólo en misiones de paz humanitarias? Ahora son indefensos pescadores los que pagan el precio de un país que ha trocado a su ejército en ONG uniformada. Tampoco esta vez morirá ningún ministro. Pacifista. De la guerra.

Da asco toda esta farsa. Con vidas de abandonados ciudadanos de por medio. Hablemos claro. Por más que hablar claro nos avergüence. Cuando un ejército no está dispuesto -o autorizado- a hacer uso de sus armas, es mejor que se rinda y se disuelva. La ambigüedad militar sólo puede acumular muerte. En lo de la piratería en Somalia, Francia -que sí tiene un ejército sin vocación misionera- fijó el único canon, el de siempre desde que la piratería existe: perseguir a los navíos corsarios hasta sus últimos refugios, atacarlos, hundirlos. Todos los dispositivos, estratégicos y tácticos, con los cuales cuenta una fuerza armada deben ser puestos al servicio de eso. Y, si es preciso entregar un rescate para quitar de la línea de fuego a los civiles, se entrega. E inmediatamente después se procede a lo irrenunciable: la cacería, a cualquier coste, de los delincuentes. Pero, de no aceptar el precio material y moral que esa apuesta necesariamente implica -y esa es la humillada realidad española hoy-, sólo quedan dos opciones: a) pagar el impuesto revolucionario que los «hermanos de la costa» juzguen justo embolsarse para ser benévolos con nuestros barcos; b) abandonar esa zona de pesca para siempre.

En los primeros momentos del secuestro del Alakrana, una acción fulminante de comandos hubiera podido liberar a los secuestrados y escarmentar a futuros secuestradores. No se hizo. Ya no es posible. Los piratas han humillado a la Armada española. Han humillado al gobierno de España. Y nos han puesto a todos ante el espejo: no somos nadie; hasta el último zarrapastroso con un viejo kalashnikov en bandolera puede ponernos de rodillas. No hay ninguna sorpresa: es la herencia corruptora de aquel 11 de marzo.

Gabriel Albiac, ABC, 11/11/2009


Recomendar a un amigo el artículo  Recomendar a un amigo el artículo

Imprimir este artículo  Imprimir este artículo




Este es el sitio de la Fundación para la Libertad
Apartado postal 120 - 48080 Bilbao
contacto@paralalibertad.org