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Geografía y manipulación
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Este trabajo analiza los materiales didácticos utilizados en la enseñanza en la Comunidad Autónoma Vasca y pone de manifiesto la tergiversación sistemática de los datos geográficos al servicio de los objetivos secesionistas del gobierno Vasco.
Es un secreto a voces que en el sistema educativo vasco se transmiten unos contenidos fundamentalmente nacionalistas, es decir adoctrinadores y por ello poco científicos. Así por ejemplo, más del 80% de los escolares vascos de entre 6 y 16 años estudian Geografía en libros de texto en los que se ofrece una visión absolutamente tergiversada, imaginaria y mítica del País Vasco. Los contenidos, y sobre todo los mapas y gráficos de estos libros de Conocimiento del Medio (Primaria) y Ciencias Sociales, Geografía e Historia (Secundaria) se refieren sobre todo a un ente jurídico inexistente, Euskal Herria: la CAV (Álava, Vizcaya, Guipúzcoa), más Navarra y el país vascofrancés, relegando a un plano totalmente desdibujado y secundario a la Comunidad Autónoma del País Vasco y a España, término usado con cicatería y sustituido por el sintagma habitual de Estado español. Es decir abundan por doquier los mapas mediáticos de la televisión vasca, ETB, y prácticamente son inexistentes los constitucionales y estatutarios. ¡ Curiosa forma de tolerancia y de respeto a los principios democráticos en los que se fundamenta la LOGSE!
En estos manuales de geografía se nos presentan España y Euskal Herria como dos realidades paralelas y conceptualmente equiparables y además el País Vasco, las pocas veces que aparece, no aparece casi nunca integrado en España. Se trata de una vuelta de tuerca más, de negación de España, de deslegitimación del Estado democrático al manipular la geografía para legitimar las tesis nacionalistas, algo comprensible desde el punto de vista ideológico del nacionalismo vasco, pero inadmisible, por acientífico y falso, en la enseñanza. Pero con ser esto grave o ridículo, más lo es el desconcierto que puede acarrear a los alumnos la no adecuación de texto y mapas: se habla de la Comunidad Autónoma y los mapas de referencia son los de Euskal Herria; o se nos muestra a Bayona en Euskal Herria, pero fuera de Francia; o el hecho de que Tudela aparezca más relacionada con Saint Jean de Pied de Port (Donibane Garazi) que con La Rioja o Zaragoza o de que se afirme, que Pamplona-Iruña (Iruñea) es la capital histórica de Euskal Herria, de que nuestros vecinos son Cantabria, La Rioja, Castilla-León, Aragón y... ( al mismo nivel por tanto) Francia. ¡Y hablamos de libros de 4º de Primaria, para niños de nueve y diez años!
A estas alturas del artículo más de uno se habrá preguntado ya, pero ¿quién autoriza esos libros? O bien, ¿qué criterios pedagógicos los sustentan? La respuesta es sencilla: la competencia para la aprobación de los libros de texto es del Gobierno vasco y es precisamente el gobierno autónomo el que contraviene sus propias normas autorizándolos ya que en los decretos curriculares de 1992, para la educación primaria, y de 1994, para la secundaria, a los que deben adecuarse los libros de texto, el significante Euskal Herria sólo aparece en la versión en vascuence pero con el significado equivalente a País Vasco o Comunidad Autónoma, no con el significado anexionista tan querido por el nacionalismo vasco. Por tanto el gobierno vasco comete una flagrante prevaricación al anteponer su visión soberanista e idelogizada de las Ciencias Sociales sobre la verdad histórica y la realidad legal. El eslogan de Euskal Herritarrok en las últimas elecciones autonómicas (Euskal Herria una nación libre que está a punto de nacer), ¿no es sino una demostración de su inexistencia? ¿Acaso los censores pedagógicos del gobierno vasco autorizarían textos en los que Álava quedara fuera de los mapas del País Vasco en consonancia con idearios políticos, el de Unidad Alavesa por ejemplo, tan legítimos como los de los que quieren anexionarse Navarra y el país vascofrancés sin tener en cuenta la voluntad de sus ciudadanos? Si esto se hubiera producido y esos libros fuesen recomendados en algún colegio es seguro que no quedaría de los mismos piedra sobre piedra.
Lo que ahora denunciamos es muy grave. La enseñanza debe fundamentarse en la verdad, no en la mentira. Si todos, al parecer, somos partidarios de una enseñanza científica, de calidad, pluralista y democrática en la que los niños aprendan a conocer el mundo en el que viven, tendremos que enseñarles el respeto a la ley, a las normas y a la realidad democrática y no las ensoñaciones nacionalistas. Por esto es indignante que las grandes editoriales españolas y con más difusión en el País Vasco (Anaya y Santillana) que años anteriores respetaban la legalidad hayan modificado sus textos y mapas, se hayan sometido por afanes mercantilistas al yugo nacionalista; indignante también, con honrosas excepciones, que la mayoría de los profesores y colegios, incluidos los privados concertados cuyos dirigentes religiosos alegan vergonzantemente( poderoso caballero es don dinero)que están autorizados por el gobierno vasco, hayan aceptado, habiendo otros en el mercado, unos materiales acientíficos que se basan en el mito de una Euskal Herria en la que se incluye a Navarra y al país vasco-francés, sometidos a unos Estado opresores (España y Francia).Por eso cada vez es más evidente que la expresión “ nos están ikastolizando” , que algunos lanzamos hace bastante años, es ahora(la última en enterarse será la Alta Inspección) “nos han ikastolizado”.
Es cierto que la geografía no es inmutable, que no obedece a ningún determinismo sino que es el resultado de procesos históricos a través de los cuales se ha organizado y transformado el territorio, pero tampoco es una materia tan opinable para cambiarla al capricho de unas ideas por las cuales una banda terrorista, que encuentra cobertura legal con estas interpretaciones míticas, amenaza, e incluso mata, al discrepante. Porque el aprendizaje configura de manera importante las estructuras mentales y los comportamientos de los escolares ( y de muchos padres indefensos ante estos desmanes que “toman” la lección a sus hijos) estamos de acuerdo con Alice Miller, la siquiatra estudiosa de los perversos efectos de la educación en el nazismo alemán, cuando afirma que el origen del odio está en la infancia: “Nadie ha nacido con el odio, el odio no es nuestro destino, es posible evitarlo con la educación”.
Aquí puede recordarse la denuncia del Delegado del Gobierno sobre los libros de texto.
10/3/2004
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