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El sueño del lehendakari es mi pesadilla
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Lamento que el lehendakari sueñe con el regreso de quienes nos hacían la vida imposible en los Ayuntamientos. Más allá de los muros de Ajuria Enea, más allá de la cocina de su batzoki, existe una sociedad que sueña con un futuro más digno. Muchos sentimos que el sueño de nuestro lehendakari es nuestra pesadilla.
El lehendakari de todos los vascos ha confesado que sueña. Para algunos, soñar es una forma de evadirse de la realidad que le rodea, de la crudeza del día a día e incluso de vivir experiencias de las que es incapaz o que no se atreve a vivir. Los sueños también materializan como realidad esas pequeñas o grandes miserias, frustraciones, anhelos positivos, pasiones inconfesables y demás que todo ser humano parece que tiene y que nuestro subconsciente nos oculta para preservarnos de nuestros miedos más profundos. Eso dicen, al menos, los que saben de interpretación de sueños. Apasionante el tema, sin duda, y más, cuando un dirigente de la talla y de la responsabilidad de un lehendakari desnuda sin complejos sus sueños ante el conjunto de la sociedad y ante nada más y nada menos que ante el Rey, como hizo en Vitoria el pasado día 8.
El lehendakari es humano y como tal sueña. Pero b>¿qué sueña el lehendakari? Pues alguien podría pensar que entre sus sueños más íntimos están la justicia social, la creación de empleo, la consecución de una sociedad con más oportunidades para todos, más justa, la reducción del precio de la vivienda, una Universidad y Educación más moderna y mejor... Pues no, o al menos, no es lo que resalta el lehendakari cuando tiene oportunidad. Nuestro lehendakari ha confesado que sueña con que «en los Ayuntamientos esté de nuevo Batasuna».
Cómo lo lamento. Como ciudadano y como responsable político. Lamento que los sueños del lehendakari sean mis pesadillas. Las mías y las de miles de vascos que con vocación de servicio público decidimos un día militar en un partido político y presentarnos a unas elecciones para mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos. Lamento que el lehendakari sueñe con el regreso de quienes nos hacían la vida imposible en los plenos de los Ayuntamientos. Con la vuelta de quienes nos amenazaban con impunidad y chulería. Con la de quienes nos enseñaban carteles y fotos de quienes asesinaban a nuestros compañeros. Con el regreso a las instituciones de quienes se manifestaban en la puerta de nuestras casas para intimidarnos, que eran y son los mismos que justificaban el tiro en la nuca y el coche bomba. Lamento que el lehendakari de todos los vascos sueñe con la vuelta al pasado más oscuro de la historia reciente de Euskadi. Que sueñe con el regreso a una etapa en la que ETA era fuerte porque obtenía la financiación para sus balas del dinero de todos los ciudadanos a través de las transferencias del banco de crédito del terror que suponía Batasuna.
Con el regreso de aquéllos que utilizaban como almacén de cócteles molotov sus sedes, de aquéllos chivatos de la banda terrorista que alertaban de nuestros movimientos, horarios, y direcciones. Lamento que el lehendakari no vea, como lo vemos miles de vascos, que la democracia no puede amparar a aquellos que la utilizan para destruirla, para financiar el terror y para justificar políticamente lo que sólo puede analizarse desde un punto de vista psiquiátrico.
Hoy no está de moda hablar de libertad. Hoy muchos ya no perciben la existencia del terror porque ETA tiene difícil matar y porque sus macarras alevines ya no pueden quemar autobuses. Hoy muchos políticos sin escrúpulos pretenden ocultar que la situación actual no es fruto de un cambio de talante, o de un cambio de rumbo de quienes tienen entre sus sueños las pesadillas de los demás. Hoy nadie, o pocos lo reconocen, dicen que la situación actual, en la que no está de moda hablar de libertad, es gracias al coraje, a la determinación, a la ausencia de complejos, a la claridad de ideas, a la utilización en exclusiva de la Democracia y la Legalidad para atacar y acabar con la inmoralidad del asesinato y el terror. Pero hoy aún, y aunque no esté de moda decirlo, sigue sin haber libertad, y como una pesadilla diaria la vivimos miles de vascos.
No tengo intención de aguar los sueños de nadie y menos del lehendakari. No quiero complicarle la vida contándole mis penas y haciéndole compartir mis pesadillas, pero lo que tampoco quiero hacer es ocultarle la realidad.
Más allá de los muros de Ajuria Enea, más allá de la cocina de su batzoki, existe una sociedad que sueña con un futuro más sano, más íntegro y más digno que el pasado que anhela el lehendakari. Muchos, como el I have a dream de Martin Luther King, tenemos un sueño de libertad, oportunidades, igualdad de los ciudadanos ante la ley, pluralidad, tolerancia... muchos sentimos que el sueño de nuestro lehendakari es nuestra pesadilla.
Borja Semper Pascual es parlamentario del Partido Popular
Borja Semper Pascual, EL DIARIO VASCO, 15/11/2004
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