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Un cura irlandés se reúne con la dirección de ETA y asesora a Ibarretxe
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El sacerdote irlandés Alec Reid se entrevistó con la cúpula de ETA en Francia el pasado otoño y se alojó en el monasterio benedictino registrado el viernes por la Policía. Ha organizado el próximo viaje a España del líder del Sinn Fein, Gerry Adams, que visitará al 'lehendakari' y a Otegi.
El sacerdote irlandés Alec Reid se entrevistó con la cúpula de ETA en Francia el pasado otoño, tras la detención el 3 de octubre del que era número uno de ETA, Mikel Albizu Antza. Reid, que ejerce un papel muy similar al de un asesor del lehendakari, Juan José Ibarretxe, dadas las frecuentes visitas que le prodiga, pudo pulsar de este modo las intenciones de la nueva dirección de la banda terrorista, una vez arrestado uno de los avalistas de la propuesta de Anoeta.
Según la información a la que ha tenido acceso este periódico, en las visitas que el religioso redentorista ha realizado al sur de Francia con el fin de contactar con la dirección de la banda ETA, se ha venido alojando en el monasterio de Belloq, el mismo en el que se personó el pasado viernes la policía francesa, por orden de la juez Le Vert, para interrogar al monje benedictino Marcel Etxandi.
El nombre del cura navarro, reconocido euskaltzale, apareció entre los papeles incautados por las Fuerzas de Seguridad en la casa donde Antza y su compañera, la etarra Soledad Iparagirre, Amboto, fueron detenidos; en una nota, se hacía referencia a él como la persona a la que había que entregar un paquete para que le llegara al «responsable de la biblioteca de Lazkao», el benedictino Juan José Agirre.
Tanto Etxandi como Agirre negaron cualquier tipo de contacto con ETA y quedaron en libertad tras su declaración. Sin embargo, el viernes llamó especialmente la atención que la portavoz del Gobierno vasco Miren Azkarate asegurara que sus detenciones «son contraproducentes en la vía de trabajar por la paz».
Independientemente de este hecho puntual, las fuentes consultadas consideran que desde Belloq, en cuyas instalaciones la banda celebró una de sus asambleas fundacionales, se pudo facilitar el contacto de Reid con la actual dirección.
A pesar de que su orden religiosa cuenta con casas en el sur de Francia y en Cantabria, Alec Reid, prefiere instalarse en lugares especialmente escogidos. De modo que cuando viaja al País Vasco para mantener sus reuniones con el lehendakari o con Batasuna y los miembros del Foro Nacional de Debate -la plataforma abertzale con la que colabora activamente-, suele alojarse en el barrio bilbaíno de Begoña, donde el obispado de Vizcaya regido por monseñor Ricardo Blazquez, tiene su sede. Paradójicamente compromete de este modo a la estructura eclesiástica vasca cuya cabeza tiene menos simpatías nacionalistas.
Suspicacias
Fuentes del obispado han confirmado la presencia del sacerdote en sus instalaciones y han reconocido que cuando Reid se encuentra en el País Vasco le proporcionan incluso un conductor del obispado para que pueda moverse con mayor facilidad y discreción. La curia bilbaína, no obstante, ha precisado en ocasiones anteriores que se encarga, no de arroparlo, exactamente, sino de auxiliarlo.
Sostienen que se limitan a recogerlo en el aeropuerto, a albergarlo en la residencia sacerdotal -«porque no le gustan los hoteles»- y a proporcionarle contactos. Aseguran que si se comprobara que su pretensión es tratar de unir sólo a los nacionalistas, como se ha apuntado en diferentes ocasiones, «no tendría nuestro apoyo».
Las gestiones de Alec Reid han despertado suspicacias curiosamente entre los sectores más radicales del nacionalismo. Al parecer, los dirigentes de Batasuna, que veían con muy buenos ojos la intermediación de uno de los principales urdidores de la Declaración de Downing Street y hombre de confianza y confesor del máximo dirigente del Sinn Fein, Gerry Adams, han manifestado su desconfianza por el acercamiento que creen que el sacerdote ha experimentado hacia las propuestas del lehendakari en detrimento de las posturas radicales.
Un acercamiento a los postulados del PNV y, más concretamente, al plan Ibarretxe, que hacen extensivo a los dirigentes de la curia vasca hasta el punto de ponerlos en cuarentena para realizar labores de intermediación con el Gobierno como la que efectuara el obispo Juan María Uriarte durante la tregua del 98.
Las fuentes consultadas entienden que a estas circunstancias respondería el hecho de que Batasuna haya optado por comprometer públicamente a Reid nombrándolo el pasado 1 de febrero avalista de la Comisión para la Resolución de Conflictos y señalándole como divulgador internacional de sus conclusiones, cuando este negociador siempre ha preferido los cauces discretos y paralelos.
En su día Reid aseguro que el plan Ibarretxe era «una aportación excelente al diálogo» y consideró que el rechazo de Madrid hacia los nacionalistas moderados era «una violación de la dignidad democrática humana». Pero también es cierto que ha estado trabajando activamente por el Foro Nacional.
Respecto a su punto de vista sobre la situación actual, el pasado día uno de febrero, aseguraba al diario Gara que «las declaraciones de ETA, de Batasuna y las del Gobierno español, inspiran esperanza entre la gente normal».
El sacerdote explicó de manera esclarecedora cómo la solución en su caso se produjo entre los propios irlandeses que después presentaron sus conclusiones al Gobierno británico.
«Lo que ocurrió es que nadie sabía que se estaban produciendo movimientos por debajo. Ni siquiera el Gobierno británico sabía que había conversaciones secretas; sólo el Gobierno irlandés, el SDPL y el Sinn Fein, claro está. Los irlandeses supieron mantener todo ello en el ámbito de confidencialidad y por eso se produjo una sopresa increíble cuando el IRA anunció que interrumpía sus acciones», precisó.
Derecho a decidir
Alec Reid recordó que la Declaración de Downing Street no fue suficiente inicialmente para el IRA pero «el hecho de que en ella se dijera que los irlandeses eran quienes iban a decidir y que los británicos respetarían eso -incluso hasta el punto de marcharse si eso era lo que quería la mayoría-, encendió una gran esperanza entre la mayoría de la gente».
Reid ha preparado para los próximos días la gira que Gerry Adams efectuará por España y en la que se incluyen encuentros con el lehendakari y con Arnaldo Otegi y el resto de la Mesa Nacional de Batasuna.
La noticia de la visita de Reid a la cúpula de ETA surge en el momento en el que los nacionalistas han denunciado que el Gobierno pretende utilizar a Batasuna para protagonizar el proceso de paz manteniéndolos al margen y en el que, a pesar de los desmentidos, insisten en los contactos entre socialistas y radicales. Unos y otros son conscientes de que, en momentos como los actuales, poseer la información adecuada puede dar ventaja.
Un trabajo espinoso de evidente implicación con el nacionalismo
El padre Alec Reid tiene 73 años y ha trabajado durante tres décadas en actividades relacionadas con la resolución de conflictos. Es amigo íntimo de John Hume, Nobel de la Paz, y el asesor espiritual de Gerry Adams, líder del Sinn Fein.
De hecho, se asegura que la relación que mantenía con ambos fue el puente necesario para configurarse como uno de los pilares más importantes de los Acuerdos del Viernes Santo. Fue quien llevó adelante el trabajo previo a la firma de la Declaración de Downing Street. A pesar de que suele aludir al desconocimiento del Gobierno británico sobre el proceso que estaban llevando a cabo los irlandeses, fueron sus permanentes contactos con los Servicios Secretos británicos los que le garantizaron la libertad de movimientos necesaria para llevar a cabo su trabajo.
Su sede está en el monasterio redentorista de Clonard en Belfast, justo en la línea de fuego que separó durante décadas a las dos comunidades en conflicto. Fue esta ubicación la que le empujó a intervenir en un enfrentamiento que los sacerdotes del lugar se negaron a ver desde la barrera. Dio la vuelta al mundo la foto en la que socorría a dos soldados británicos que habían sido abatidos por miembros del IRA durante una manifestación en la que él estaba presente.
Suya es la frase: «Estoy en desacuerdo con toda la tradición de fuerza física de la Historia irlandesa aunque entiendo por qué alguna gente creyó que tenía que hacerlo así». Aunque del mismo modo ha sostenido que la moralidad del IRA impedía a este movimiento terrorista realizar acciones como las perpetradas por ETA. En 2002 le fue concedido el galardón «Espejos del mundo» de la fundación Sabino Arana que le fue entregado por la vicelehendakari Idoia Zenarruzabeitia.
Ha sido recibido públicamente en numerosas ocasiones por el lehendakari Ibarretxe y ha respaldado varias propuestas de Elkarri en las que se buscaba la pacificación y «normalización» del País Vasco.
Estuvo en los inicios del Foro de Debate Nacional auspiciado por Batasuna pero en el que también están presentes los representantes de EA, y actualmente es integrante de la Comisión para la Resolución del Conflicto surgida de dicho Foro y cuya misión es actuar de notario de los acuerdos y de la precisión de las actas. Un trabajo, este y otros, de evidente implicación.
EL MUNDO, 13/2/2005
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